LATAM e-News – Edición Especial Argentina
Carta de Arturo

Arturo García Rosa
Presidente & Fundador de SAHIC


El negocio de hoteles y el turismo en la Argentina que viene

En el marco de una economía que para muchos no termina de arrancar, con una inflación que tibiamente comienza a bajar pero sigue golpeando los bolsillos de los que menos tienen y los que más también y, donde quienes generan empleo genuino transitan un esquema no menos complicado, pareciera difícil imaginar un futuro esperanzador para un negocio que, además de los avatares anteriormente mencionados, sufre las consecuencias de un dólar atrasado que genera un problema de precios relativos complicando la ecuación del negocio.

Es que cuando se alteran los precios relativos definitivamente se va hacia una sociedad más desigual y esto impide imaginar la posibilidad de generar una economía pujante, base del desarrollo de toda sociedad, para lo cual también es indispensable sostener sus valores fundamentales, sin los cuales se hace imposible imaginar su existencia.

Un reconocido politólogo argentino de extracción peronista escribió días atrás que la argentina “es una sociedad que apenas sueña con detener su decadencia”. Aun cuando pueda encerrar alguna verdad, pareciera sonar un poco extremo. Sin embargo Julio Bárbaro lo sintetizó de aquella manera en una nota donde no se priva de apuntar lo que gran parte de la población argentina sostiene como una verdad indiscutible, al margen de lo que la justicia pueda probar, pretenda sostener o decida demostrar: “la ex presidente fue indudablemente corrupta …”.

El negocio en el período 1991-2011

En 1998, o sea, hasta antes de instalarse el proceso recesivo iniciado en los finales del segundo mandato del presidente peronista Carlos Menem, Argentina alcanzó por primera vez en su historia el ingreso de 3 millones de turistas extranjeros al país.

Esos 3 millones de turistas demostraron que Argentina pudo casi duplicar el ingreso de viajeros hacia su país en un período de solo siete años: 1991-1998. Pero luego la recesión y el desgaste del segundo gobierno de Menem con sus historias de corrupción y la para entonces “trampa mortal” de la convertibilidad que supo entregar “envuelta para regalo” a su sucesor Fernando de la Rúa, dieron inicio a un período de retracción que hizo descender el ingreso de turistas hasta los 2,6 millones para recuperarse recién luego de 5 años y volver a alcanzar los 3 millones en 2003.

El inicio del gobierno de Kirchner, tras las medidas de ajuste implementadas por el breve interinato del Presidente Duhalde luego de la anticipada renuncia del presidente de la Rúa, marcó el comienzo de un nuevo período de crecimiento. Este período impactó en casi todos los aspectos de la economía y muy especialmente en el desarrollo del negocio de hoteles y turismo, que volvió a casi a duplicar el ingreso de turistas extranjeros en un período ahora de 8 años (2003-2011) e impulsó un importante crecimiento del turismo interno mientras se multiplicaban las inversiones en el sector.

El crítico período 2011-2015

A partir de 2011, la sucesión de una serie de medidas erradas incluyendo el conocido “cepo al dólar”, las trabas a las importaciones, la negación del inicio de un importante proceso inflacionario y la falta de clima de negocios en un marco de corrupción extendido provocaron el inicio de una de las más grandes crisis de la Argentina. Crisis que los argentinos advirtieron claramente, haciendo visible su enojo al decidir el cambio emprendido a partir de diciembre de 2015, cuando se negaron a la continuidad propuesta por la ex Presidente Cristina Kirchner.

Fue uno de los períodos más críticos que puedan recordarse, donde el negocio de hoteles y turismo, entre otros, sufrió uno de los embates más fuertes y lamentables que se recuerden. Mientras se castigó a quienes invertían en el país sometiéndolos a convivir con un alza de costos inaudito, en tanto se expropiaban buena parte de sus ingresos a través de la incautación que se hacía con la fijación de un cambio arbitrario de las divisas extranjeras, por el otro lado se subvencionó el consumo de bienes y servicios importados que los argentinos se cansaron de consumir. Autos de alta gama, productos de moda y lujo, electrónicos y, por supuesto, los viajes al exterior, los que se multiplicaron hasta generar el mayor déficit de balanza turística que se recuerde. Situación que todavía persiste, aun cuando la curva de recuperación ha comenzado ya a hacerse evidente.

En efecto, si bien la salida de argentinos al exterior sigue siendo importante merced a un dólar que se sostiene por debajo del equilibrio de precios que supone una inflación por encima del 20% anual, el ingreso de turistas extranjeros ha comenzado a crecer, lo que de alguna manera empieza a mejorar la situación de los resultados de los hoteles, que pasaron años muy complicados en el período 2012-2015.

El cambio a partir de Diciembre de 2015

La liberalización del mercado cambiario, el arreglo de la deuda con los holdouts, el regreso de la Argentina al intercambio con las naciones del mundo y el retorno del diálogo, entre otras medidas, introdujeron un nuevo clima y modificaron un estado de situación que se había hecho insoportable. Importante, pero no suficiente.

Recuperadas ciertas cuestiones básicas que nunca debieron perderse, el desafío es ahora comenzar a crecer. Pero el trabajo no es fácil en el estado de situación al que se llegó. Más allá de algunos períodos de supuesta bonanza económica, la realidad es que como sociedad la argentina vive un proceso de decadencia que la ha alejado de aquella nación que parecía estar lista para ser una de grandes del globo para convertirse en un eterno proyecto en gestación. Primero los gobiernos militares y luego los democráticos que los continuaron, cada una de las administraciones de turno se sintió en la obligación de refundar una república que no termina de ser, seguramente por la falta de converger en fijar grandes objetivos comunes que superen el mandato de un gobierno. La sociedad argentina tiene sueños mucho más grandes que los de solo detener esa decadencia. Lo demostró claramente cuando sorprendió a casi todos y, contra todas las supuestas evidencias, decidió cambiar el rumbo iniciado en el 2003 con el arribo a la presidencia del difunto Presidente Néstor Kirchner, eligiendo como Presidente a quien mostraba la posibilidad de iniciar un rotundo cambio de rumbo.

El panorama actual de la industria

Volvamos al desafío de imaginar un futuro esperanzador para el negocio de los hoteles y turismo en Argentina.

En cuanto al panorama actual del negocio de hoteles y turismo, como se ha dicho, el ingreso de turistas comienza a mejorar, la ocupación de los hoteles también. La reglamentación de la devolución del IVA por el alojamiento de turistas extranjeros implementada a partir del inicio de 2017, medida que dormía el sueño de los justos desde hace más de quince años, ha traído otra bocanada de aire fresco para una industria que tanto tiene para aportar en el camino de la recuperación del país.

El turismo en Argentina supo llegar a casi 6 millones de arribos en 2014, lo que convirtió al país en el líder regional para luego comenzar una caída anual que parece se revertirá finalmente, aun cuando tímidamente, este 2017. Seguramente entonces Argentina ocupará el tercer puesto detrás de Brasil y Chile, quien recorre desde hace unos años un camino ascendente movido principalmente por el fuerte incremento de visitantes argentinos que convirtieron a Santiago en “el Miami de Sudamérica”.

El negocio en la Argentina que viene

La mejora que se está logrando, aunque no demasiado significativa, encubre señales más que alentadoras. Es que básicamente está soportada por una clara mejora del segmento corporativo y esto se debe al interés que despiertan en los inversores extranjeros las oportunidades que presenta Argentina. Si bien hay algo de cierto, que bien ha quedado claro durante la visita de la canciller alemana a Argentina, las inversiones llegarán luego de que los argentinos se decidan a mostrar que ellos también están dispuestos a hacerlas. Lo que realmente están aguardando los inversores es que las elecciones de medio término del próximo mes de octubre confirmen que se continuará en el tiempo el camino iniciado por la actual administración, más allá de los matices que puedan imprimirse con motivo de los cambios que una democracia supone.

Para el negocio de los hoteles y el turismo, las señales son más que claras.

Por el lado de las cadenas, al margen del interés que casi todas ellas tienen por el futuro del negocio en Argentina, recientemente el CEO del grupo Wyndham- Geoff Ballotti- hizo saber que establecerán su centro regional de operaciones en Buenos Aires.

Por el lado de los inversores, el grupo Sutton- grupo empresario de reconocido éxito en diferentes nichos de negocio- sigue invirtiendo fuertemente en el negocio hotelero. Acaba de inaugurar el lujoso Alvear Icon Hotel en Puerto Madero con una inversión de US$ 110 millones y ya se lanzó a la remodelación del tradicional ex Marriott Plaza Hotel de Buenos Aires. Está ya en obra el SLS Hotel en el complejo de lujo que levanta el reconocido desarrollador Jorge Pérez de Related Group y el grupo Madero Harbour anunció la realización del Viceroy Hotel Buenos Aires. Todos ellos, reconocidos grupos empresarios habituados a coronar con éxito sus emprendimientos, muchos de los cuales se han anticipado a lo que después fuera tendencia. Otras inversiones enfocadas en diferentes segmentos y mercados avanzan de igual forma y, muy seguramente antes de las próximas elecciones, se haga visible una nueva inversión de envergadura en el sector, la que seguramente dará mucho que hablar dado que estaría llamada a modificar una importante zona de Buenos Aires que no es precisamente Puerto Madero.

Sobran los motivos para comprender que el futuro del negocio del turismo será uno de los que lideren el proceso de crecimiento de los años por venir.

Desde el Ministerio de Turismo se habla de una meta de 9 millones de turistas extranjeros y 70 millones de turistas nacionales para 2019, cifras que no solo son accesibles sino que incluso podrían llegar a superarse para llegar a los 10 millones de arribos de turistas internacionales. Así Argentina se convertiría en el segundo mercado receptivo de Latinoamérica, detrás de México que está en el orden de 35 millones de arribos internacionales.

Todo parece estar servido para un nuevo boom del turismo en Argentina.